Nuestra trayectoria en la elaboración de pan ecológico se ha caracterizado desde sus inicios por la exigencia en la calidad de las materias primas, buscando distintas variedades de trigos adecuadas y siendo muy exigentes con el proceso natural de elaboración del pan, no incorporando ningún aditivo, utilizando sólo levadura madre y no forzando los procesos de fermentación. Esta exigencia es conocida y muy valorada por nuestros clientes, que adquieren nuestros productos mayoritariamente en herbodietéticas y pequeños comercios de alimentación.

Conocer el trigo y la harina antes de transformarlos nos da una visión casi completa de todo el proceso del pan. Sólo con un buen trigo podremos hacer un buen pan. Para asegurarnos de ello, antes de la adquisición del trigo se analizan aspectos como los residuos, la fuerza panadera, la tenacidad, la elasticidad, el equilibrio, las proteínas, el gluten y la humedad.

Como artesanos intervenimos en todo el proceso de elaboración del pan, desde la selección de la materia prima hasta su manipulación, envasado y distribución. El trigo se limpia en origen y luego se ensila. El siguiente paso es la molienda, para la cual utilizamos un molino de piedras de granito. Nuestra capacidad de molienda es suficiente y nos permite disponer siempre de harina fresca, evitando así que pueda perder alguna de sus propiedades.

A pesar de los años y las mejoras técnicas, seguimos haciendo el pan como cuando empezamos. Y en este proceso siempre hay algo que no se controla, que emerge y se refleja en cada uno de los panes. Cada uno de ellos es distinto. Este aspecto de cierta gratuidad o admiración en el trabajo cotidiano creemos que es la garantía de que es un trabajo artesano, creativo y bien hecho que le da al pan un sabor especial.

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